Home > Blog > Cuidando a Través de las Generaciones
El COVID-19 ha llamado la atención pública al impacto de las personas que nos proveen cuidado. Las familias que trabajan han tenido que cargar el peso aplastante del cuidado, sea para sus niños o para sus padres ancianos, ya que la economía se ha frenado y los salarios permanecen estancados. El cuidado de calidad es caro, y la demanda para este servicio está creciendo mientras se envejece la generación de posguerra (conocidos como «baby boomers»), se extiende la expectativa de vida, y los milenarios se vuelven padres de familia. El costo creciente del cuidado y la competencia entre las exigencias de la vida hacen que cargar con el peso de cuidar a sus seres amados sea una gran dificultad.
Pero nuestras políticas nacionales no reconocen el conflicto que enfrentan las familias. Mayormente, hemos considerado al cuidado como un deber personal. Si usted es un padre y no puede sufragar el costo del cuidado infantil, debe ser su culpa. Si usted es la hija de un padre con el mal de Alzheimer, y no puede pagar el cuidado en casa que necesita, es porque no planificó adecuadamente y no ahorró dinero para cubrir este gasto. Y muchas hijas enfrentan este dilema por que el peso del cuidado cae más en las mujeres.
Muchas de estas mujeres son parte de la «generación sándwich» que cuida tanto a niños como a un miembro de la familia anciano o discapacitado. Sus vidas se volvieron aún más difíciles mientras el COVID-19 redujo su acceso al cuidado profesional. El abordaje establecido, de encargarse uno mismo de proveer el cuidado, ya no les funcionaba, al quedar claro que no podían aguantar la carga de dar cuidado y trabajar.
Muchas han tenido que retirarse de sus trabajos, y recientemente me encontré pensando de su difícil situación mientras atendía una sesión en línea (webinar) sobre cuidado infantil, organizado por el Center for American Progress (Centro para el Progreso Americano). Mientras hablaban los ponentes sobre maneras de reconstruir el sector de cuidado infantil tras la pandemia, surgió el tema de la abogacía. Una de las sugerencias para ayudar a nuestros educadores infantiles a ganar los salarios y beneficios que merecen es estrechar las manos a través de sectores. Y un aliado natural para nuestra profesión es el sector de cuidado en el hogar. Aunque los trabajadores de cuidado en el hogar suelen atender a personas en el extremo opuesto del espectro de edad, ellos enfrentan muchas de las mismas barreras que nuestros educadores infantiles, en la lucha para lograr el respeto, el reconocimiento, y una compensación apropiada.
Mayormente, son mujeres inmigrantes y de color quienes luchan para hacer alcanzar el dinero, y frecuentemente dependen de la asistencia pública mientras atienden las necesidades de los miembros más débiles de la sociedad. Su sueldo por hora varía de $10.72 para los trabajadores de cuidado infantil en todos los tipos de programa, hasta $11.89 para los trabajadores de cuidado en el hogar no pertenecientes a una agencia, y frecuentemente carecen de seguro de salud, un plan de retiro, u otros beneficios. Suelen trabajar en condiciones muy retadoras, y el COVID-19 ha complicado más aún sus vidas. La pandemia ha tenido un fuerte impacto en esta fuerza laboral—o haciendo que dejen sus empleos por inquietudes sobre su seguridad, u obligando a que pongan en riesgo a su salud. Los trabajadores de cuidado infantil, igual que los trabajadores de cuidado en el hogar, no pueden distanciarse socialmente. Y aunque no reciben el reconocimiento que reciben otros trabajadores esenciales, también están en las primeras líneas.
Ellas realizan trabajo que no podemos automatizar ni delegar, ya que cuidan a aquellos que son incapaces de valerse por sí mismos. Esto es porque el cuidado de calidad depende de la empatía, la comprensión, y los lazos personales fuertes. Los trabajadores de cuidado en el hogar y de cuidado infantil llegan a conocer bien las necesidades de las personas que atienden—cómo una persona prefiere su café, o la mejor forma de tranquilizar un niño inquieto. Conocen los medicamentos que necesita una persona en su tercera edad y cómo responder al ataque de asma que sufre un niño pequeño. Los padres trabajadores entregan sus niños a educadores para para su crianza y su educación. Las familias confían en que los trabajadores de cuidado en el hogar mantendrán seguros a sus parientes ancianos y se cerciorarán de que su dignidad se respete.
El valor de su trabajo está incrementándose debido a avances en la tecnología y la ciencia. El uso creciente de telesalud y las innovaciones en equipos médicos han permitido que el hospital llegue al hogar, especialmente para pacientes con condiciones crónicas. Los trabajadores de cuidado en el hogar ahora pueden realizar tareas siempre más complejas, y así reducir las costosas visitas a la sala de emergencia y ayudar a sus pacientes a vivir vidas más saludables. Asimismo, los avances en la ciencia cerebral han resultado en un mejor entendimiento de cómo se desarrollan los niños, y de mejores prácticas para ayudar su aprendizaje. Los educadores infantiles expertos pueden reducir la incidencia de males sociales, tales como la pobreza y el crimen, ya que los niños que reciben educación temprana suelen vivir vidas más felices y productivas. El cuidado y la educación infantil de calidad, al igual que el cuidado en el hogar de calidad, conduce a ahorros a largo plazo para los contribuyentes y para la sociedad en general.
La importancia de los servicios que brindan estos trabajadores apunta a la necesidad de profesionalización. La capacitación mejora el cuidado que proporcionan y les permite subir la escalera profesional en su campo. Sin embargo, damos poco apoyo a estos trabajadores en pulir sus destrezas. La matrícula para un programa de certificación de un asistente sanitario típicamente cuesta entre $300 y $650—un costo muy alto para una persona que apenas gana para vivir—y los programas de capacitación no siempre cumplen con los requisitos para la certificación por el estado. Es aún más difícil para los educadores, ya que con mayor frecuencia se les requiere ganar un título de asociado o una licenciatura. Los altos costos de la capacitación, en conjunto con los salarios bajos y la carga económica de los préstamos estudiantiles, hacen que muchos de estos trabajadores abandonen el campo de los servicios de cuidado.
La rotación de personal en las profesiones de cuidado es alta, y esto tiene un costo alto para nuestros niños, nuestros padres, nuestros hermanos, nuestros vecinos y nuestros amigos. Cada vez que un maestro deja un salón de clases porque no puede sufragar el costo de quedarse, quiebra el corazón de un niño, y hace que su aprendizaje dé un paso hacia atrás. Cada vez que una trabajadora de cuidado en el hogar deja su trabajo, una persona mayor pierde a alguien en quien confía. Y estas tragedias suceden con demasiada frecuencia, lo cual resulta en una carencia de personal experimentado. Ante la creciente demanda, la calidad y la continuidad del cuidado sufren un golpe mortal.
Y los demás sufrimos también, especialmente las muchas mujeres que han luchado, muchas veces sin éxito, para equilibrar las exigencias de dar cuidado y trabajar. «La pandemia realmente ha resaltado las inequidades y la precariedad del trabajo de las mujeres,» dijo recientemente la Representante Katherine D. Clark (D.-MA). «Si no estamos respondiendo a las necesidades de salud de las mujeres y las políticas que permiten trabajar las mujeres, no podremos restaurar la salud de las comunidades, las familias y nuestra economía.»
La necesidad de cuidado atraviesa las generaciones, y debemos reconocer el papel central que juega nuestra fuerza laboral a lo largo de la vida. La aprobación del Acta de Plan de Rescate Americano ha marcado un inicio, asignando fondos para reconstruir la infraestructura del cuidado. Esta legislación importante ha agregado $12 billones a los servicios en basados el hogar y en la comunidad, para ampliar los servicios a los adultos mayores y apoyar a los trabajadores que los atienden. También ha canalizado más de $50 billones al sector del cuidado infantil, y ambos de estos pasos son esenciales para allanar el camino para las familias que trabajan.
Pero necesitamos políticas de largo plazo y cambios sistémicos para apoyar nuestra fuerza de trabajo de cuidado. Necesitamos tratar a nuestros educadores infantiles y trabajadores de cuidado en el hogar con respeto y darles el pago que necesitan para seguir trabajando. Ellos merecen capacitación y trayectorias profesionales hacia puestos con remuneración más alta, la opción de integrarse a un sindicato y negociar colectivamente, y otros derechos y protecciones laborales básicos. Estos trabajadores son la base de una infraestructura de cuidado que es esencial para la recuperación de nuestra economía después del COVID-19. Y aún más fundamental, la manera en la cual tratamos esta fuerza de trabajo—compuesta principalmente de mujeres inmigrantes y de color—es una medida de nuestro compromiso con la igualdad y la justicia.
Las políticas que formulamos para apoyar a estos trabajadores, determinarán cómo la historia nos juzga en el futuro. Por lo tanto, debemos esforzarnos para dar a nuestros trabajadores de cuidado la dignidad que ellos merecen. Como lo dijo emotivamente el Vicepresidente Hubert Humphrey, «La prueba moral del gobierno es cómo ese gobierno trata a los que están en el amanecer de la vida, los niños; los que están en la penumbra de la vida, los ancianos; y los que están en las sombras de la vida, los enfermos, los necesitados, y los discapacitados.» Invertir en nuestros cuidadores es una inversión en los niños, las personas mayores, y las familias que atienden. Será una marca de los avances de América en cumplir con sus ideales.
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Christopher Barnes is responsible for global growth and business development at the Council, leading partnership initiatives, events, state grants, funding projects and the Council bookstore. Chris has more than 20 plus years of experience managing multi-agency organizations and overseeing the fiscal operations of non-profit organizations, including Head Start. Chris is a nationally recognized speaker and trainer.
Prior to joining the Council, he developed and presented training materials for nonprofits on various topics, both virtually and in person. Those topics included strategic planning, educational facilities development, fiscal operations, and governance. Chris’ background also includes consulting for nonprofit organizations focused on out-of-school time, respite care, and childcare subsidies. His administrative experience stems from serving as Senior Director of Child & Family Services at St. Vincent de Paul of Baltimore, overseeing, among other grants, a $10 million Head Start grant for five years. He credits a substantial amount of his professional growth as Executive Director of St. Francis Xavier Head Start. His tenure there provided him the hands-on, experiential knowledge and skillset to operate and administer a successful human services program with more than 50 staff and over 300 children and families.
His academic credentials include a Master’s in Public Administration from the University of Baltimore and a Bachelor of Science in Business Administration from Lincoln University in Pennsylvania.
Andrew Davis
Chief Operations Officer
Andrew Davis serves as Chief Operating Officer at the Council. In this role, Andrew oversees the Programs Division, which includes the following operational functions: credentialing, growth and business development, marketing and communications, public policy and advocacy, research, innovation, and customer relations.
Andrew has over 20 years of experience in the early care and education field. Most recently, Andrew served as Senior Vice President of Partnership and Engagement with Acelero Learning and Shine Early Learning, where he led the expansion of state and community-based partnerships to produce more equitable systems of service delivery, improved programmatic quality, and greater outcomes for communities, children and families. Prior to that, he served as Director of Early Learning at Follett School Solutions.
Andrew earned his MBA from the University of Baltimore and Towson University and his bachelor’s degree from the University of Maryland – University College.
Janice Bigelow
Chief Financial Officer
Jan Bigelow serves as Chief Financial Officer at the Council and has been with the organization since February of 2022.
Jan has more than 30 years in accounting and finance experience, including public accounting, for-profit and not-for-profit organizations. She has held management-level positions with BDO Seidman, Kiplinger Washington Editors, Pew Center for Global Climate Change, Communities In Schools, B’nai B’rith Youth Organization and American Humane. Since 2003, Jan has worked exclusively in the non-profit sector where she has been a passionate advocate in improving business operations in order to further the mission of her employers.
Jan holds a CPA from the State of Virginia and a Bachelor of Arts degree from Lycoming College. She resides in Alexandria VA with her husband and dog.
José Porro
Vice President of Information Technology
José Porro, Vice President of Information Technology, comes to the Council with over 30 years of IT background working across multiple industries with a focus on IT, having progressed through all areas, including Programming, Analysis, Design, Testing, Networking, Security, Architecture, and Leadership.
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Usma Mohamed
Directora de Comunicaciones
Usma Mohamed aporta más de 19 años de experiencia en marketing en organizaciones comerciales y sin fines de lucro, donde ha liderado importantes esfuerzos de marketing, medios, branding y comunicaciones a nivel mundial.
Antes de unirse al Concilio, se desempeñó como jefa de marketing global en el Bachillerato Internacional (IB), una organización sin fines de lucro de educación internacional, donde fue responsable del desarrollo de estrategias de marketing global que alcanzan o superan las ambiciosas proyecciones de crecimiento.
Antes del IB, fue directora senior de marketing en GuideStar USA, donde dirigió las relaciones con los donantes y los lanzamientos de productos de misión crítica a través de estrategias de adquisición multicanal.
Sus credenciales académicas incluyen un título en Dirección de Marketing y un título avanzado (MS) en Gestión de Asociaciones y Sin Fines de Lucro. Usma se ha presentado en varias ocasiones en el DC National Press Club sobre varios temas de marketing de tendencias. Trabaja como voluntaria en una organización mundial sin fines de lucro.
Michelle Brown
Vice Presidenta Ejecutiva
Michelle Brown es una experta en educación y cuidado de la primera infancia reconocida a nivel nacional y aporta tres décadas de experiencia a su función como vicepresidenta ejecutiva del Concilio de Reconocimiento Profesional. Como Vicepresidenta Ejecutiva, las responsabilidades de Michelle incluyen trabajar con la agenda de políticas públicas del Concilio, comunicaciones, coordinación de eventos, relaciones internacionales y publicaciones. Michelle comenzó su carrera en la primera infancia como maestra de Head Start y directora de la escuela Early Childhood Lab School en Toledo, Ohio. Continuó su trabajo abogando por los niños y las familias en puestos a nivel local, estatal y nacional. Su trabajo en Washington, DC, de hecho, comenzó en el Concilio como participante en el programa de becas nacionales Head Start. Ha ocupado puestos clave en la Oficina de Head Start del Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE. UU., La Asociación Nacional de Head Start y ZERO TO THREE. Obtuvo una licenciatura en desarrollo infantil y servicios comunitarios para la familia y una maestría en educación especial para la primera infancia, ambas de Bowling Green State University.
Dr. Calvin Moore, Jr.
Director Ejecutivo(CEO)
Calvin E. Moore, Jr., un líder consumado en educación infantil temprana, fue nombrado CEO del Concilio Para el Reconocimiento Profesional en Mayo de 2020. Es el primer CEO del Concilio en poseer su credencial de educación temprana, Asociado en Desarrollo Infantil®(CDA) y ex miembro de la junta directiva del Concilio.
Moore aprendió el valor del cuidado y la educación temprana cuando participó en Head Start cuando era niño. También tiene una vasta experiencia profesional en Head Start, habiendo trabajado en programas grandes y pequeños, urbanos y rurales, basados en centros y programas de cuidado infantil familiar, así como programas enfocados principalmente en familias hispanas.
A lo largo de su carrera, Moore ha ocupado cargos de alto nivel dirigiendo complejos departamentos federales y estatales que mejoran los resultados para los niños y las familias desatendidos. Más recientemente, Moore fue gerente de programa regional en Atlanta para la Oficina de Head Start dentro de la Administración para Niños y Familias (ACF) para el Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE. UU. Sus responsabilidades incluían proporcionar supervisión, monitoreo, capacitación y asistencia técnica a más de 350 beneficiarios de Head Start y Early Head Start con una cartera de más de $1.6 mil millones.
Antes de unirse a ACF, ocupó varios otros puestos de alto perfil. Fue analista técnico senior de ICF International y contratista federal de la Oficina de Cuidado Infantil dentro de ACF. También se desempeñó como administrador de cuidado infantil para el Departamento de Recursos Humanos de Alabama, donde fue responsable de supervisar la concesión de licencias para el cuidado infantil, el programa de subsidios para el cuidado infantil, Early Head Start-Child Care Partnership, iniciativas de calidad, capacitación y proyectos de asistencia técnica. Anteriormente, Moore se desempeñó como subdirector de la Oficina de Cuidado Infantil en ACF, donde apoyó a familias de bajos ingresos al brindarles acceso a programas extracurriculares y de atención temprana asequibles y de alta calidad.
Es el autor de The Thinking Book Curriculum: For Early Childhood Professionals, Men Do Stay: Reclutamiento y retención de maestros varones calificados de la primera infancia y muchos otros libros. Moore ha recibido un premio literario de AIM y New Light Ministries por su libro Agape Declarations, el premio Maria Otto al liderazgo de la Asociación Nacional de Cuidado Infantil Familiar y el premio Billy McCain, Sr., Premio Conmemorativo de la Asociación Head Start de Alabama.
Beth Heeb
Directora de Operaciones
Beth Heeb se desempeña como directora de operaciones del Concilio. Anteriormente fue directora de operaciones de la YWCA Greater Pittsburgh, una organización sin fines de lucro de $70 millones que brinda servicios a más de 50,000 mujeres, niños y familias en 12 condados en el suroeste de Pensilvania. Las operaciones bajo el liderazgo de Beth representaron el 95 por ciento del presupuesto operativo total y aproximadamente 140 empleados.
Antes de unirse a la YWCA Greater Pittsburgh en 2014, Beth fue directora ejecutiva de Consumer Health Coalition, una organización sin fines de lucro dedicada a garantizar que las poblaciones vulnerables tengan acceso a atención médica de calidad y asequible, y una voz en las decisiones y políticas de atención médica que impactan ellos. Beth tiene más de una década de experiencia en administración de organizaciones sin fines de lucro a nivel ejecutivo.
Abena Ocran-Jackson
Directora de Programas
Abena Ocran-Jackson es la directora de programas del Concilio. Ella es responsable de la gestión eficaz de todos los aspectos de Asociado en desarrollo infantil (CDA), nuevos productos y servicios. Abena tiene más de 20 años trabajando en cuidado y educación temprana, en una variedad de roles, desde maestra de preescolar, directora senior de Acreditación del Programa de Aprendizaje Temprano de NAEYC y directora de preparación de maestros con educación KinderCare. Ha sido nombrada una de las líderes excepcionales en el campo de la primera infancia por la iniciativa de liderazgo de intercambio de cuidado de niños. Abena ha moderado y presentado ampliamente en conferencias locales, estatales y nacionales sobre la primera infancia. Tiene una licenciatura en Desarrollo Humano de la Universidad de Howard y una maestría en Gestión de Organizaciones sin Fines de Lucro de la Universidad Trinity Washington. También es reconocida como especialista en acreditación por el Instituto para la excelencia en acreditación.